viernes, 15 de agosto de 2014

CONDUSEF 1

La cita en Condusef fue muy cortés. La verdad es que me sentí hasta apapachado. Una muy querida amiga me ayudó a sacar una cita con el delegado de la "sucursal" de Condusef que, según los que saben, es uno de los más efectivos de la materia.

Sin importar que la Delegación Oriente de la Condusef se encuentre cerca de los rumbos Centralabasteros del metro Coyuya, me descolgué a una cita agendada a las 9:00 AM. Ya en el cuarto piso, al presentarme, las caras de los dependientes se transformaban cuando les decía que venía a cita directamente con "El Ingeniero"… Aunque la cita la llevó en realidad "La Licenciada Brenda", "El Ingeniero" me habló por teléfono al inicio de la cita para disculparse por no haber llegado, pues había tenido una emergencia hospitalaria la noche anterior.

Buen detalle del Ingeniero, pues a pesar de encontrarse fuera de la oficina, puso manos a la obra y me pidió que le narrara los hechos, mientras hacía preguntas puntuales sobre mi narración: "¿Cargas siempre tu chequera Juan Pablo? ¿La recogiste tú personalmente en el banco? Dime la verdad Juan Pablo, ¿Tú personalmente contaste los cheques de tu chequera al recibirla? ¿Dónde estabas de viaje? ¿Desde cuándo?…" Al finalizar la plática, habló con la Licenciada Brenda para señalarle dos o tres  anotaciones que debían constar en el acta de reclamación que redactaba mientras yo narraba los hechos a El Ingeniero, se despidió de ambos por el "speaker" y yo seguí la cita con La Licenciada Brenda.

Honestamente no me puedo quejar. Dada la situación, el simple hecho de saber que hay un camino que recorrer, con la esperanza de volver a ver mi saldo como lo había dejado, me comenzó a dar ánimos, pero el ánimo venía también de otra parte: Me sentí tratado como persona. No sé si fue por haber ido "con palancas" (algo me dice muy dentro que posiblemente sí), pero me senté con personas que al menos me hicieron sentir que querían que mi problema se resolviera… Más allá de que tuviera o no razón, en algún momento de esa cita, el problema de Los Cheques se convirtió en una serie de acontecimientos que podían terminar en una u otra resolución, pero el problema de "ser escuchado", por más cursi y estúpido que se pueda escuchar (valga la redundancia!), sí se resolvió.

Y ese sentimiento de resolución surgió allí, ese día hace ya casi dos meses, en el Oriente de la Ciudad, en el cuarto piso de un edificio cerca del metro Coyuya, donde la Licenciada Brenda recopiló eficientemente las copias de La Resolución y las copias de Los Cheques, e hizo alarde de sus 90 o 100 golpes por minuto, redactando ella misma el escrito que iniciaría mi expediente, tomando puntualmente en cuenta las observaciones que El Ingeniero le señaló por teléfono.

Preguntas rápidas, ¿sí ó no?, golpes de teclas, confirmación de cifras, ¿348?, ¿95,375.00?, golpes de teclas, ¿Juárez Badillo es compuesto?, golpes de teclas…

En menos de veinte minutos yo era libre de seguir mi día. Me despedí de la amable Licenciada Brenda y salí de Condusef con una copia de mi expediente en las manos, que ostentaba un consecutivo recién salido del horno, sonriente y dispuesto a esperar los veinte días hábiles que me pronosticaron para la respuesta… Y la respuesta me la dieron hace quince días:



B*n*mex alega ahora que la firma sí es correcta.



lunes, 21 de abril de 2014

Los Cheques

"¡¿Con especial atención?!"

La respuesta que B*n*mex mandó a mi correo decía que leyeron "con especial atención" mi carta de aclaración al cobro de los cheques... Magnífica y fascinante retórica, pues si la hubieran leído con "especial atención", sabrían que los cheques se cobraron el 19 y 20 de marzo de este año (2014) y no del 2013 como "atentamente" escriben en su respuesta... En fin.

No fue sólo por la falta de cuidado al escribir el año en que Los Cheques fueron cobrados, el enojo y frustración más grandes vinieron al darme cuenta de que la investigación que B*n*mex me prometió hacer consistió en verificar si se me había entregado la chequera y si esos cheques habían sido reportados como robados... ¿Tiene sentido?

¿Es necesario investigar si La Chequera me fue efectivamente entregada si mencioné en mi carta de aclaración que la tengo conmigo?

Y luego, lo mejor de todo, ¿Cómo pretender que una persona reporte cheques que no sabe que le fueron robados? Es decir, ¿Creen de verdad que los ladrones de cheques dejan notas post-it en la contra-tapa de la chequera asaltada, alertando así al dueño de la chequera para que reporte los cheques? 

¿Y ésas son las razones por las que mi aclaración fue no procedente?

Este fue el punto exacto, querido y solidario lector, en el que dieron las doce y la carroza se hizo calabaza: El encanto se rompió. 

Dicen que del Amor al Odio hay muy poca distancia, y creo que el pequeño puente entre estos dos opuestos se llama desencanto. Desgraciadamente, a veces el desencanto es muy útil, pues nos abre los ojos a la realidad, que en ese momento era clara: El equipo de investigadores que iban a profundizar en el caso, indagar todo lo imaginable al respecto y elaborar conclusiones a partir de los hechos estaba formado por una sola persona: Yo.

Y, por ende, el único responsable de llevar el asunto a sus últimas consecuencias soy Yo. No hay apoyo del Banco, aunque sea muy probable que hubo participación de alguien de dentro, y que este caso puede ayudarles a "sacar la basura"; no hay apoyo del Banco aunque sea evidente que sus dispositivos de seguridad para pagar cheques fueron vulnerados; no hay apoyo del Banco aunque sepan que pagaron un cheque que un cuentahabiente no hizo... Para ser breves: "El Banco no está contigo". 

Y si en un asunto como estos El Banco no está conmigo, entonces El Banco está contra mí, porque va a tratar hasta el cansancio de demostrar que yo soy el único culpable de la situación, con tal de no reembolsarme los Noventa y Cinco mil trescientos setenta y cinco pesos que entregó a un desconocido, pagando un cheque que yo no emití. "¡Menudo contrincante me fui a escoger!"

Volviendo al relato, recordemos que yo había prometido al Señor Ernesto regresar a La Sucursal de mi preferencia por las copias de Los Cheques fraudulentos diez días hábiles después de haberlos solicitado. Pues al ver la resolución me dí cuenta de que todavía no había pasado por ellos. Así que el día siguiente regresé a la sucursal poco antes de las Nueve, para tomar uno de los primeros turnos y saludar al Señor Ernesto, quien lejos de sonreír, puso cara de haber visto un fantasma: 
- V-v-v-viene por sus cheques?-, titubeó.
- Buenos días Señor Ernesto... Sí. Fíjese que ahora sí son muy importantes, porque me dieron la negativa del banco con mi aclaración.
- Úchala, pues fíjese que tenemos un problema, el sistema dice que ya nos mandaron las copias, pero no las veo aquí... Vamos a tratar de contactar a la persona en Guadalajara que maneja el archivo, deme por favor diez minutos, siéntese un momento mientras lo revisamos. No se preocupe, cuando tengamos noticia yo lo llamo y aquí lo sigo atendiendo...

Los diez minutos se convirtieron en una hora, y finalmente me llamó: 
- Señor Barrios!
- Dígame, Señor Ernesto, ya están mis cheques?
- ¿No le importa venir mañana? La persona que nos debe de enviar los cheques no contesta, debe estar de vacaciones (comenzaba la Semana Santa). Pero mi sub-gerente (porque mi gerente también está de vacaciones) ya se comunicó con su superior, y estamos tratando de conseguirlos cuanto antes... Pero no quiero tenerlo aquí nomás esperando. Venga Usted mañana, y seguro ya los tenemos... Y ya que se los entregue, podemos meter si quiere una Aclaración "Vía sucursal", para su reembolso. Con esa, mire, rápido se los reembolsan, fue como le hicimos con la Señora que le conté, a la que le devolvieron su dinero luego-luego!
- Señor Ernesto, Usted viene a este lugar todos los días porque es su trabajo. Perder aquí una o dos horas y salir sin hacer lo que venía a hacer no es precisamente mi idea de comenzar el día. Yo también tengo un trabajo al que debo de llegar. Le pido su ayuda, no puedo creer que sólo haya una persona en todo B*n*mex que pueda enviarle esos cheques... ¿Hay alguien más con quién podamos hablar?
- Desafortunadamente no, Señor Barrios, venga mañana. Seguro los tenemos.
- ¿Y ponemos la aclaración "Vía sucursal" que me dijo que le funcionó a la señora?
- Cuente Usted con ello.
- ¿Aunque nadie me haya hablado antes de una aclaración "Vía sucursal"?
- Mire Usted, en realidad es lo mismo que lo que hizo Usted por teléfono, pero nomás que aquí conmigo... Entonces funciona mejor...
- Nos vemos mañana. Gracias Señor Ernesto.

Y regresé al día siguiente. Y el Señor Ernesto me dio finalmente las copias de los cheques, junto con la mala noticia que yo ya me esperaba, y que confirma que estoy lidiando con una enorme y amorfa plasta de sistema bancario, representada en primera instancia por lo "papanatas" de sus ejecutivos: - Señor Barrios, por lo visto, si ya le denegaron una aclaración, poner la misma aclaración vía sucursal no va a resultar... Le sugiero que lo reporte a la UNE.-

Y lo reporté ese mismo día. Yo ya había leído acerca de la UNE, y de hecho iba a ser mi siguiente paso. La UNE es la UNidad Especializada del Banco Nacional. Entiendo que es una instancia más alta a la que uno puede acudir para inconformarse una vez que le negaron una aclaración. Curioso, pero reconfortante, el teléfono lo contesta una persona, no una máquina: -Juridico?-

Y así, querido y paciente Lector, tiene ya Usted la historia actualizada del periplo: 

La UNE ya tiene nombre y teléfono directo. A lo mejor un día tendrá hasta un rostro. Se llama Patricia y tiene apellido de vino de postre. Ya le mandé muchos documentos, entre ellos las copias de Los Cheques que yo mismo tuve que solicitar, y al ver que tienen fecha de marzo, envié pruebas de mi estancia en Asia. También envié otra carta de inconformidad con La Resolución (o Las Resoluciones). Me dieron fecha de resolución a la inconformidad de treinta días hábiles: - Si en treinta días naturales no nos hemos comunicado, regálenos una llamada, si es tan amable...-

Por su parte, los cheques tienen una firma que a simple vista es parecida a la mía, pero una observación más detallada comienza a arrojar discrepancias en los rasgos. Fueron hechos a nombre de dos personas distintas, pero endosados a una misma tercera persona. Cobrados en dos diferentes sucursales: Aeropuerto (el grande) y La Viga (el menos grande).

Y mi plan por lo pronto es el siguiente: Mientras la UNE hace lo que Especialmente sabe hacer, yo iré en estos días a comenzar un ramo paralelo del periplo en Condusef. Si esto es o no compatible con la "investigación" que pretenda realizar la UNE... Ya lo sabremos.

Y si esto falla, exploraré la vía civil.

Sea cual fuere el progreso, amable Lector, mi compromiso es documentarlo todo. Narraré cada paso que dé, con todos sus atropellos, sin-sentidos y hasta con sus folclóricas anécdotas, dignas de escribirse por ser una bella expresión del sistema y del país en el que vivimos.

Hasta pronto.

jueves, 17 de abril de 2014

La Resolución

Si Usted, querido lector, es usuario del Banco Nacional, y sobre todo, si ha tenido en algún momento de su vida alguna inconformidad con el servicio que éste le ha brindado, probablemente sabrá de antemano cuál fue la respuesta que llegó a mi correo electrónico el día 14 de abril, quince días después de haber levantado La Aclaración (o Las Aclaraciones).

Sin embargo, he de confesar que a tres días de haberla recibido (a pesar de estar fechada el 10 de Abril), y haciendo un examen de conciencia, puedo decir con toda honestidad que yo pensaba que la resolución iba a ser positiva.

Lo anterior es fácil de explicar poniendo de por medio mi manera de ser: optimista y positivo dirían unos, ingenuo o cosas peores dirían otros -La verdad es que la línea es muy delgada-. Sin embargo, quiero decir en mi favor que creo que el problema es más profundo, y espero que Su Merced me permita hacer otro paréntesis aquí, amable lector, porque es uno de los detonadores que me impulsaron a arrancar este espacio de expresión y difusión que me permite hoy llegar hasta Usted.

El problema es que yo creía ser cliente de un banco perfecto. Estaba dentro del banco, era cliente del banco, por eso no veía que era un mal banco. Yo vivía las esperas enormes en sucursales para la ventanilla de "Servicio al Cliente", yo sabía que el alta de una firma adicional en una cuenta tarda treinta días en registrarse (y a veces no queda!), yo alguna vez quise usar al Audiómata con todo y su menú para indecisos y sus llamadas que se cuelgan repentinamente, yo vivía los intermitentes mensajes de "Instrucción Recibida" a la hora de hacer un SPEI que terminaban en que dicho SPEI no se hacía nunca... Pero de alguna manera, dentro de mí no cabía ninguna duda de que el Banco Nacional era infalible. 

Peor aún, cualquier historia de fraude, de mal servicio, o de discrepancia que escuchaba de alguien más, me parecía una "tarabilla de gente descuidada, o quejumbrosa". La soberbia me llevaba a culpar del problema al usuario, al quejoso, por "no leer bien", o por "no entender el funcionamiento de los productos bancarios que adquieren". En mi cabeza, una reclamación contra mi banco era una reclamación contra mí. Porque en mi banco todo cuadraba, y no cabía la posibilidad de que las cosas se salieran del marco en el que yo mismo las había puesto. Y dentro de ese marco infalible, B*n*mex iba a entender perfectamente lo que me había sucedido, y a presentarme una resolución basada en una investigación digna del problema.

Yo imaginaba, sin exagerar, a un equipo de gente especializada buscando los cheques, haciendo una comparación seria de las firmas, desmenuzando pistas para encontrar los elementos fraudulentos del caso: Fueron cobrados o depositados? En qué sucursales? Qué cajeros los aprobaron? Se necesitan ver los vídeos de seguridad de los cobros para ver si es alguien cercano al cliente? Cómo fue que la cantidad sustraída fue prácticamente todo el saldo disponible? Hubo información otorgada en esos días? A quién? A través de qué medio? Alguien de dentro está involucrado?

Y en mi cabeza, al cruzar las respuestas a todas esas preguntas y los elementos físicos del caso, la resolución era obvia: El Banco Nacional entregó dinero equivocadamente a una persona que, de alguna manera, superó los mecanismos de seguridad que el Banco tiene previstos para resguardar el dinero que yo, su cliente, le confié como depositario...

Y ya volviendo al relato, no se sorprenda Usted, amable lector, si le cuento que a pesar de estar seguro de la seriedad y profundidad de la investigación que estaba en curso según lo prometido el día en que levanté La Aclaración (o Las Aclaraciones), decidí regresar a la sucursal de mi preferencia el día primero de abril, es decir, un día después de haber levantado La Aclaración.

No es que me hubiera yo quedado prendado del ambiente burocrático, o del olor típico a traje planchado y vinipiel que distinguen a la sucursal de mi preferencia, sino que tenía yo ganas de alimentar mi curiosidad y pedir para mis archivos (y para mi deleite, hay que reconocer) copias de los cheques que se habían cobrado. Total! La aclaración ya está hecha... Cómo habrán hecho mi firma? A qué nombre los habrán hecho? Los habrán endosado?

Así que ese martes, me formé a las ocho cincuenta y dos de la mañana en la pequeña fila que se había hecho ya en la puerta de la sucursal, y esperé leyendo a que dieran las nueve en punto, hora en que se inició el servicio y los formados entramos ordenadamente a tomar nuestro turno según el trámite a realizar. 

Esa mañana, mi anticipación se vio recompensada con el turno 602 de la ventanilla de servicio a clientes (el tercero del día!), sólo que también esa mañana sucedió que el contador digital de la sucursal no servía... No ahondaré en el pequeño caos que el incidente generó, ni en la primitiva manera en que los ejecutivos lo resolvieron, pero sí les platicaré de mi experiencia en la ventanilla esa mañana.

Por mera precaución, le pregunté al Sr. Ernesto, el ejecutivo de servicio al cliente de la sucursal, si el hecho de que yo pidiera las copias de los cheques interfería de alguna manera en la "investigación" que se estaba llevando a cabo, pues, verá Usted, son cheques que me robaron... 

-Metió su aclaración?- Me preguntó.
-Ayer mismo- Respondí, -desde aquel teléfono color crema, con el Número Secreto que usted mismo me hizo favor de desbloquear.-
El Sr. Ernesto no pudo evitar una sonrisa. 
-Va a ver cómo sí se la conceden.- Me dijo, -apenas hace quince días le pasó lo mismo a una señora, y ya le devolvieron su dinero....- 
(Mi ánimo estaba por los cielos: Mi banco es perfecto!) 
-Pues- contesté, -quiero las copias (aquí le dejo la carta de solicitud, con todos los datos específicos y aquí está mi IFE de una vez) para hacer un archivo personal del asunto... No sé... Ver si es alguien que yo conozco, o...-
-Sí!, claro!- Se apuró a contestar, -El otro día le pasó eso a un cliente. Estaba... ¡Éste fue el bueno, verdad?!- se interrumpió a sí mismo mientras levantaba las cejas, sonreía y señalaba con un aspaviento el monto del cheque 348 ($84,500).
-Sí,- le respondí muy serio, -el bueno para el ladrón.- 

El Sr. Ernesto entendió que su reacción y comentario quizás habían estado un poquito fuera de lugar, y ya no terminó la historia del cliente que quería contarme... Se limitó a recibir mis documentos, teclear media hora en su terminal, hacer algunas llamadas de auxilio porque no lograba levantar la solicitud, y finalmente, darme dos folios más, cada uno válido por la impresión de una copia de cada cheque robado. 

-Ni pensar en tenerlas hoy mismo...-, le dije en tono sarcástico. 
-N-n-no...- tartamudeó el pobre Sr. Ernesto, con cara de no saber si reír o apenarse... 
-El trámite tarda cinco días hábiles...- me dijo con miedo, como esperando alguna reacción violenta de mi parte. 
-Nos vemos en diez. Para estar seguros de que sí están.- Le dije antes de darle los buenos días y despedirme. Las copias de mis cheques habían sido solicitadas, y yo salí del banco esperando una resolución igual a la de la señora de la que me había contado el Sr. Ernesto: Favorable a los 15 días.

Pues el Sr. Ernesto no se equivocó en el tiempo en el que el Banco Nacional resolvió. Pero sí se equivocó en el sentido de la resolución, pues como Usted seguramente ya ha podido intuir, solidario y paciente lector, la resolución fue negativa.


Apreciable Cliente:

Hemos recibido su carta reclamación, la cual leímos con especial atención y quedo registrada en nuestro archivo con los folios antes mencionados, en la que expresa su inconformidad por el pago de los cheques 348 y 352 por $84,500.00, $9,875.00 los días 19 y 20 de marzo del ‘13.


Al respecto hacemos de su conocimiento que su petición de reembolso no procede, debido a que previo al pago de los documentos se verificó lo siguiente:
 

- Los documentos pertenecen al talonario de cheques que le fue entregado en (La Sucursal de mi Preferencia).

- No existió prevención oportuna de robo y/o extravío de los documentos pagados.

Le recordamos que al momento de entregarle la chequera, ésta permanece bajo su propia responsabilidad y resguardo.


Para mayor seguridad le sugerimos solicite el servicio de “Chequera Protegida” en su sucursal promotora, donde le asesoraran sobre su funcionamiento.

En Banco Nacional, nos esforzamos día a día para brindarle el mejor de los servicios, asimismo, deseamos nos permita seguirle atendiendo como usted se merece
Sin más por el momento nos reiteramos a sus órdenes.


Atentamente,

B*n*mex
 
 

miércoles, 16 de abril de 2014

La Aclaración... O Las Aclaraciones.

Alguna vez leí que a alguien le dijeron en el catecismo que la Santísima Trinidad eran tresquesonunaquesontrés. Pues de igual manera, las aclaraciones que hice desde el teléfono dispuesto ex-profeso dentro de la sucursal de mi preferencia del Banco Nacional, fueron dosquesonunaquesondós. Esto por el formalismo de que habían sido dos los cheques de los cuáles solicitaba la aclaración, pero que en realidad amparaban un solo monto, el monto total sustraído: Noventa y cinco mil trescientos setenta y cinco pesos.

Esto sucedió el 31 de Marzo del presente, mi primer día hábil en México. Yo había aterrizado la tarde anterior de un viaje que había durado 30 días. Esa mañana, no me costó trabajo despertar temprano (el cambio de horario se encargó de tenerme alerta desde las 4:30 AM) para estar listo y llegar puntual a la hora de apertura de la susodicha sucursal.

Y aquí, mi querido lector, me permito un breve paréntesis: ¿Ha Usted intentado realizar un trámite no relacionado con operaciones en caja o con apertura de cuentas en el Banco Nacional? Después de pasar ahí una ya significativa parte de mis recientes horas hábiles, me pregunto cómo es que los clientes de dicho banco no hemos metido quejas, enviado cartas, o simplemente, no nos hemos cambiado de banco. El descaro de tener sólo una o dos ventanillas de "Atención a Clientes" por sucursal, contra doce o quince ventanillas de cajeros, es comparable sólo a la incipiente y lánguida actitud resignada de los que nos llamamos sus clientes. Nadie se queja ante la colosal lentitud del servicio -planeada seguramente para disipar cualquier brío exacerbado de los clientes molestos-, en lugar de ello, nos sentamos como Penélope a esperar y a mirar indefinidamente el contador digital esperando el milagro prometido: "El momento en que ese 604 se convierta en mi 631".

Volviendo al relato, recordará Usted, solidario lector, que estando en China, se me informó que mi "Número Secreto" estaba bloqueado. Pues bien, el "Round Dos" de la llamada, aquella noche (día en México), culminó con que pude finalmente hablar con una amable representante y bloquear todo el resto de La Chequera; sin embargo, no pude levantar La Aclaración (o Las Aclaraciones) de los cheques robados, puesto que el sistema telefónico no le permite a los ejecutivos del banco acceder a ningún dato de la cuenta del cliente, si éste no inició una "Sesión Verificada" en el Audiómata. -Es por su seguridad, Señor.- culminó diciendo la amable mujer sin saber que esa frase me supo a chiste de viudas en un funeral. -Pero "no se preocupe"-, siguió amablemente, -tiene usted noventa días para levantar cualquier Aclaración (o Aclaraciones) al respecto de cualquier operación realizada en este banco. Termine tranquilo su viaje, y cuando esté de regreso, se presenta en su sucursal, des-bloquea su Número Secreto, y presenta La Aclaración (o Las Aclaraciones) que tenga que presentar. Lo puedo ayudar con algo más? No? Gracias por hablar a B*n*mex, lo atendió su servidora...-

Y fue tal y como me dijo: El día que regresé, pude en efecto des-bloquear mi "Número Secreto" en la ventanilla de "Atención a Clientes", para después proceder a una iluminada esquina de la sucursal a descolgar un teléfono de color crema y números semi-borrados que, sin necesidad de marcar lo enlaza a uno directo y sin escalas con el ya conocido Audiómata. Proporcioné correctamente mis datos, estrené mi des-bloqueado "Número Secreto" y finalmente logré iniciar una "Sesión Verificada" en el Audiómata. Sentí que mi problema estaba a punto de resolverse... Hasta que escuché el menú.

Creo que el periplo en el que estoy metido se puede sintetizar y comparar con encontrar en el menú del Audiómata la opción adecuada para el fin particular que uno quiere alcanzar. Concretamente, ese día, reportar cheques robados. Si la seguridad de decisión no es definitivamente una característica floreciente entre la comunidad de clientes de este banco (verbigracia la abnegación manifiesta ante el paupérrimo sistema de servicio al cliente en las sucursales), creo que el Audiómata está pensado a propósito para explotar la indecisión de quien lo usa... Pero no ahondemos en reflexiones vagas.

El camino fue fácil, pero largo: La sección de "reporte de robo o extravío" lo lleva a uno automáticamente a una sub-sección que asume que lo que se robó o se extravió es una tarjeta. La sección de "chequeras" no tiene una opción de "reporte por robo o extravío", y en primera instancia no hay ninguna opción para "hablar con un ejecutivo"... Por ello, mi primera llamada, según el contador digital del teléfono color crema fue de más de cuarenta minutos, en los que logré hablar con dos personas diferentes que me transfirieron a igual número de extensiones para que al final, en la espera de la tercera (y última), la llamada se cortara sin razón aparente. Colgar. Descolgar de nuevo. Repetir el proceso. Ahora sí entrar directamente por chequeras. Pedir con el ejecutivo. Mencionar el robo. Esperar la transferencia de llamada... Y finalmente llegar al punto ansiado: Hablar con la persona que me ayudaría a levantar La Aclaración (o Las Aclaraciones).

Así que, después de casi cuatro horas de estar en la sucursal de mi preferencia (era ya casi la una de la tarde), salí finalmente con una hoja en la que apunté lo siguiente: Dos folios de Aclaraciones, que en realidad eran la misma, pero con dos folios (como la Santísima Trinidad). Una lista de documentos que tenía que enviar. Una dirección de correo electrónico a la cual había que enviarlo todo y un conjunto de requisitos para escribir dos cartas de Aclaración, que tendría que imprimir, firmar y "escanear", para enviar junto con lo anterior. Se me dio una fecha máxima de resolución del 22 de Abril. Mi Aclaración (o Mis Aclaraciones) estaba puesta. Sólo había que esperar. Y esperé.

Me robaron dos cheques de La Chequera...

Y no me di cuenta, sino hasta que noté que a mi saldo le faltaban noventa y cinco mil trescientos setenta y cinco pesos... Que me había depositado la compañía para pagar mis viáticos.

La Chequera
El robo de los cheques pudo haber sido en cualquier momento desde que tengo a La Chequera. Fíjese Usted, querido y solidario lector, que el primer cheque que tengo registrado de La Chequera, data del 3 de agosto de 2012. Como podrán ver en la foto, La Chequera y yo hemos pasado algunas horas juntos... Y no es que sea yo un usuario intensivo de los cheques, sino que, ingenuamente, jamás se me ocurrió que alguien pudiera tener todos los elementos necesarios para hacerme un fraude así. -Mi firma?! Por Dios! Quién la va a falsificar?!-
Craso error.
   
Me encontraba yo de viaje de trabajo en Asia, dispuesto a pagar la tarjeta de crédito de la compañía (esa del romano, que le dicen más bien tarjeta de "servicio"), cuando me percaté de que no podía hacer el pago, pues el saldo de mi cuenta corriente era de sólo un poco más de seiscientos pesos.

De inmediato revisé por qué faltaba el dinero y vi en la Red de la Banca que se habían cobrado dos cheques de mi cuenta: El número 352, por $9,875.00, cobrado el 19 de marzo y el número 348, por $84,500.00, cobrado un día después. 

Tan rápido como pude, abrí el cierre de mi portafolios donde llevo siempre a La Chequera, la saqué, y comencé a recorrer el talonario. El último cheque que yo había emitido era el 338. - Uff! Qué alivio!- Pensé en un pequeño momento de calma, -Seguramente es sólo un malentendido!- y comencé a recorrer uno por uno los cheques, buscando los susodichos 348 y 352, con la certeza total de que los encontraría en blanco, sanos y salvos, un poco más adelante en La Chequera... 

Del cheque 347 se salta al 349...
Y no. Como pueden ver en sendas fotos, en La Chequera, el cheque que sigue al 347 es el 349 y el  cheque que sigue al 351 es el 353.

A estas alturas, no sé si sería descabellada la hipótesis de que La Chequera me hubiese sido entregada sin esos cheques de primera mano, ante mi posible desidia de no revisarlos "de uno en uno"; pero esto supondría la existencia de una mente maestra, ruin y vigilante dentro del Banco Nacional, que hubiera estado al asecho durante todos estos meses, en espera de que mi saldo diera el gigantesco brinco que dio cuando me depositaron los viáticos, para poder asestar el golpe del que me duelo todavía en estos momentos y que me lleva a narrarle a Usted, querido lector, lo sucedido...

En Guangzhou eran las 7:30 de la mañana (5:30 PM en México), y yo tenía que salir a toda prisa a trabajar en una de las ferias más importantes del viaje de este año... Con el ingenuo pensamiento de que podía arreglarlo todo con una llamada, traté de hablar al teléfono de ayuda del banco, para encontrarme con que el Audiómata del otro lado de la línea requería de mi "número secreto", incluso para comunicarme con un ejecutivo...

-¿Cuál es mi #@%& número secreto?- me pregunté atormentado. Y con lo que pude recordar entre nubes, traté de ingresar. La respuesta: "Su número secreto ha sido bloqueado, por favor, acuda a una sucursal".

y del 351 se salta al 353.
-Difícil tarea, aquello de encontrar una sucursal de B*n*mex en Guangzhou-, pensé. Colgué la llamada, mandé correos de auxilio financiero a la compañía para resolver el tema pendiente con Am-x, y bajé a desayunar, preparándome psicológicamente para el "Round 2" al regresar en la noche al hotel, cuando en México comenzara el día que yo estaba a punto de vivir en China.

Ojo: Por razones obvias de seguridad, ya toda La Chequera ha sido reportada y desactivada. Los cheques (que restan), reportados todos. No planeo tener otra chequera. Por favor, no intente usar las imágenes contenidas en esta página de manera fraudulenta!